Más que el tiempo muerto,
Sin las horas, sin los días,
Más que la distancia mutua
Es no tener nada que decir.
Sobre los ojos del fuego
Y las cenizas del alma,
Más que perder la calma,
Es no tener algo que escribir.
Durante las peores noches
Si hubieran granizo y tormenta,
Más que el estruendo rugido,
Es no tener nada que mirar.
Y aun más que el silencio
O las palabras escondidas,
Más que las tinieblas húmedas,
Es la angustia de seguir viviendo.